Brújula

Instalación, 2012.
El mar es el punto de origen de la vida y el abismo de lo desconocido. Los naufragios son el referente a los laberintos de la naturaleza, un barco perdido en el mar se posiciona por las estrellas, siendo el cielo y la noche la referencia en el vacío, como una vela que dura medio día.
La oportunidad de ser salvados, depende de observar y entender nuestro entorno, de medir cada gota que cae en el mar y saber donde se encuentra el punto de partida. El viento y el día precedido por la noche, son nuestras únicas herramientas para saber donde estamos parados.